Si hablo las lenguas de los hombres, y aun las de los ángeles, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que retiñe.
Y si tengo el don de profecía, y entiendo los designios secretos de Dios, y sé todas las cosas; y si tengo la fe necesaria para mover montañas, pero no tengo amor, no soy nada.
Y si reparto entre los pobres cuanto poseo, y aun si entrego mi cuerpo para tener de qué enorgullecerme, pero no tengo amor, de nada me sirve. ( 1 Corintios 13:1-3).
En este pasaje nos damos cuenta de que el amor es el mayor poder del mundo. El amor nunca dejará de ser. Si amamos constantemente si somos amor, el mal no nos alcanzará, nosostros venceremos al mal, porque somos mas que vencedores.
“No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien” (Romanos 12:21).
Dios te ama, con amor eterno nos ha amado.





